A 57 años de su creación como un pequeño talle particular de carpintería, Amoblamientos Reno se erige hoy como una compañía líder en Argentina y la región y con prestigio internacional. Su presidente-fundador cuenta la pobreza. El artesano que desarrolló una red empresarial: Amoblamientos Reno

Las firmes convicciones del éxito

Reno Arcadigni nació en 1934 en el seno de una familia modesta de Álvarez, localidad vecina de la ciudad de Rosario.

Desde muy pequeño conoció el sacrificio y la responsabilidad. Con sólo siete años de edad, antes de las 7 a.m., repartía el pan que su madre hacía en un horno de barro. “Cuando volvía, me ponía el guardapolvo e iba a la escuela”, recuerda Reno Arcadigni. “Lo primero fue aprender a hablar español, porque al pertenecer a una de esas clásicas familias de inmigrantes italianos hasta allí solo hablaban en ese idioma, pero bueno… no fue difícil y además resultó simpático”.

A los 11 años, ingresó a trabajar en una carpintería de Álvarez, cuyo propietario lo capacitó en muy poco tiempo, a tal punto que rápidamente supo reconocerle la habilidad para el oficio y la voluntad que mostró desde el principio y mantuvo a través del tiempo. Así, siendo casi un adolescente lo participó con un 40% de las utilidades de la empresa, “Por cada peso que yo gane, 40 centavos son para vos”, le dijo, “Pero ocurrió que luego el dueño de la carpintería se jubiló, cerró y me quedé sin trabajo”. El problema era muy preocupante, pero a Reno Igualmente este hecho le sirvió para hacer sus primeras armas en lo que luego sería un futuro más que prominente.

Corrían los años 50, pero nadie imaginaba que aquel adolescente, con hambre de trabajo y desarrollo personal, lograría consolidarse como un prestigioso empresario en el mercado rosarino, regional, nacional e internacional. “Yo necesitaba mejorar mi calidad de vida y para lograrlo empecé a trabajar muy fuerte desde los 18 años”, cuenta Reno.

Con los primeros conocimientos de carpintería incorporados, sumado a su envidiable ingenio y manualidad, y frente a la situación que estaba atravesando Reno decidió trabajar por cuenta propia, “contaba en esos momentos con unos pesitos ahorrados y una bicicleta, que la rasqueteé y la pinté con la máquina de flit”. Así estuvo conformado, entonces, el capital inicial de la que, hoy en día, tras décadas de intenso trabajo, es considerada una compañía líder y vanguardista en diseño y fabricación amoblamientos.

Los primeros pasos de la empresa Amoblamientos Reno fueron en el año 1956 como un taller particular de carpintería. Su fundador recién cumplía, apenas 20 años. Por aquel entonces, Reno tenía un objetivo claro: trabajar fuerte para crecer.

Para alcanzar el reconocimiento que la marca ostenta hoy, Reno Arcadigni debió atravesar un camino de esfuerzo y dedicación durante 57 años. El presidente-fundador de la compañía cuenta que desde muy joven dedicó un importante tiempo de su vida al trabajo. “Esforzado, serio, con grandes sacrificios, pero siempre con mucha fe, esperanza y con objetivos claros. Íntimamente sabía que existía la oportunidad de progresar, y no me equivoqué”, afirma.

Comenzó con su bicicleta oficiando de, como él lo denomina, «carpintero remendón». Según narra, en aquel tiempo, las aberturas no se tiraban, sino que se reconstruían. Entonces, él cortaba el tramo deteriorado y lo reemplazaba por otro nuevo. De esa manera, explica, «yo compraba sólo el material que faltaba, y no el de toda la ventana o puerta, esa fórmula me permitía trabajar con una menor inversión y esto era para mi fundamental».

Con una conducta responsable, Reno Arcadigni supo capitalizar las ganancias que obtenía para empezar a alimentar su suelo. Él anhelaba una empresa importante, líder en el mercado. Por eso, ya en el año de su fundación había redactado un manuscrito en el que estampaba la filosofía de la compañía.

En ella, siendo apenas un proyecto artesanal, consideraba que la honestidad profesional sería el atractivo más importante de la empresa. También centró su pensamiento empresarial en construir un entorno de respeto mutuo, donde sea primordial el trabajo en equipo y la integración de los recursos humanos.

Una de las claves del éxito de Amoblamientos Reno es el impulso al desarrollo, capacitación y motivación de sus empleados; aspecto que muchas veces, por algún motivo, se descuida en las empresas y luego se pagan las consecuencias. «Es muy importante nivelar para arriba», señala.

«El éxito alcanzado fue logrado gracias a la capacidad y esfuerzo constante de cada una de las personas que integramos Amoblamientos Reno S.A. Nosotros impulsamos el crecimiento y el profesionalismo de cada uno de ellos de acuerdo a sus capacidades. Elaboramos anualmente un plan orientado a la capacitación permanente de nuestro staff», reza el manuscrito.

Por otra parte, la pasión que le imprime la empresa a sus trabajos hace de los mismos productos de excelente calidad, otro de los principios fundamentados en aquel manuscrito y que hasta hoy en día es una máxima de Reno. «Hacemos de la calidad una prioridad en nuestro trabajo diario, logrando una constante fiabilidad en todos nuestros productos. Incorporando nuevos materiales, perfeccionando nuestros sistemas de producción, capacitando intensivamente al personal y esencialmente, ofreciendo un producto innovador y superior», enuncia.

Otro principio importante para Reno Arcadigni es la funcionalidad de sus productos. «Nosotros sentimos la necesidad de decirle al cliente, qué es lo que le conviene. Una adecuada funcionalidad es una solución de mucha importancia a lo largo de la utilización del amoblamiento», considera el empresario. «Aunque los muebles que producimos sean miles, sabemos que cada familia tiene una necesidad diferente y nuestros amoblamientos serán parte de la vida de cada una de ellas», expone la empresa en su filosofía.

Siempre a la vanguardia

Basados en tres premisas fundamentales: satisfacer al cliente, lograr el bienestar de su gente y ganar dinero, desde sus inicios netamente artesanales, la empresa se ha ido sofisticando y expandiendo a todo el país.

A lo largo de su historia, la innovación e inversión en nuevos sistemas productivos fueron también asuntos de desvelo para Reno Arcadigni. «Estamos a la vanguardia en muchos aspectos: fuimos los primeros en introducir el mueble de cocina modulado en nuestro país y casi siempre los primeros en incorporar nuevos materiales, que después nuestros colegas van incorporando».

La compañía ha ido marcando tendencias en cuanto a nuevos diseños, materiales y combinaciones de los mismos en los mobiliarios, sobre todo, destinados a los amoblamientos de cocina de los hogares. En la década del 70, Reno fue el primer empresario del rubro en importar maquinaria automatizada de Italia, Alemania, Holanda y Austria.

En la década siguiente, ya gozando de un crecimiento exponencial, la compañía instaló un departamento de investigaciones y diseño en Europa, con el objetivo de seguir de cerca los últimos avances del primer mundo e incorporarlos en Argentina.

Luego, llegarían los años 90, que a la compañía le sirvieron de catapulta al exterior. Amoblamientos Reno trascendió fronteras y comenzó a exportar a los países de la región (Chile, Uruguay, Bolivia, Paraguay y Venezuela) y a otros como Costa Rica, España y Estados Unidos, participando en ellos tanto en importantes edificios como en unifamiliares y además en los más destacados proyectos de Argentina.

«Creemos que hay que pensar en el comercio exterior siempre, no sólo cuando tenemos un cambio monetario favorable, porque el comercio exterior te permite jugar en las grandes ligas y competir con los grandes del mundo. Aunque no ganes el campeonato, te permite adquirir conocimientos que sirven para el mercado interno», sostiene Arcadigni.

En esta década de finales de siglo XX, además, la empresa creó un departamento de «prueba y envejecimiento de nuevos insumos y materias primas», logrando someter a sus productos a supervisiones constantes que aseguren la excelencia. Así, en 1999, la compañía obtuvo la certificación de la norma internacional ISO 9001.

El aporte familiar

En los últimos años, la empresa ha logrado consolidar su arista comercial, a la par de la industrial, gracias a la formación universitaria de los dos hijos de Reno (Pablo y Aníbal). Ellos empezaron en la compañía, desde niños, enderezando clavos para reutilizar los mismos. Una vez que adquirieron experiencia y conocimientos en el rubro, y con sus estudios vinculados al área comercial, comenzaron a desarrollar estrategias de ventas para la empresa.

“Hoy, aunque la actividad más importante de Reno es la industria, ponemos mucha atención en el aspecto comercial. Tenemos varios canales de comercialización: proveemos a las obras en construcción y a las familias, y también hacemos exportación, pero comprendiendo la pendularidad de nuestro país en ese punto. Siempre destinamos un porcentaje de la producción que no afecte nuestra atención del mercado interno”, explica Reno.

Con un caudal de ventas ya destacado, en los comienzos del nuevo siglo, la compañía decidió activar un sistema de franquicias que le ha permitido tender una red en todo el país. Hoy en día, cuenta a lo largo de todo el país con más de 70 socios comerciales (franquicias). Como dato especial, uno de ellos inauguró su franquicia en el primer semestre de 2013 en la ciudad de Ushuaia. A las franquicias se les deben sumar los locales propios de la empresa, instaladas en las ciudades donde no se concretaron concesiones, como, por ejemplo, en Rosario.

En otro momento importante de su vida, en el año 2011, Amoblamientos Reno entendió que sus muebles para cocinas ya habían adoptado un reconocimiento a nivel nacional, regional y mundial, por lo que decidió ampliar su oferta con nuevas líneas de productos. Así fue como surgieron RenoLife, dedicada a la fabricación de amoblamientos de cocina y placares en general; Reno Exclusive, que apunta a un nicho de mercado “Premium” a través del sistema Minoru; y Esenciales, una unidad de negocios anexada con el fin de brindar soluciones de organización y funcionalidad para los espacios donde se instalan sus mobiliarios.

Cada persona cumple una misión

Reno Arcadigni, a esta altura de su vida, si bien asevera que ha cedido, en forma gradual, gran parte de la misión ejecutiva de la compañía a sus hijos, aclara que aún mantiene la pasión por participar en los negocios de su emprendimiento fundado hace 57 años.

“Para la salud de la empresa, la mía y la de todo lo que nos rodea es muy bueno que mis hijos y sus equipos tomen las decisiones. No tengo dudas que serán las correctas, porque están muy bien preparados para afrontar con éxito esta nueva etapa de nuestra compañía”, afirma.

Pese a su progresivo alejamiento, confía en que la empresa seguirá por el camino trazado en estas casi seis décadas de desarrollo y éxito. Es que Amoblamientos Reno ha instaurado un “sistema de organización de red tendida, donde en cada pico de la misma están perfectamente marcados los derechos y las responsabilidades de cada funcionario. Y ese esquema nos demostró que, entre otros beneficios, el principal es que despersonaliza la mayoría de las tareas”, indica.

“Para mí, hay cosas que en una empresa son fundamentales, como ser por ejemplo la despersonalización, y saber separar claramente la gestión de la misión. Además es absolutamente necesario creer mucho en la práctica y la teoría, en el taller y en la facultad. Eso hace que se consiga una combinación de trabajo que, invariablemente, va camino a la excelencia, allí siempre veo un futuro promisorio. Claramente, aquí hace mucho tiempo que se dejó de cumplir la gestión, porque Reno le dio a sus seguidores participación en decisiones de la empresa. Entonces hoy, muchas decisiones se toman sin la participación de él. Eso permite formar el equipo y consolidad el grupo. Quiere decir que si Reno no está, Reno funcional igual”, explica. En ese funcionamiento, Reno Arcadigni visualiza perspectivas positivas debido a la profesionalización que ha logrado la compañía con la incorporación de personal joven universitario, altamente capacitado para brindar un servicio de primer nivel.

Una empresa, varios hitos

Tanto Amoblamientos Reno, como su artífice, Reno Arcadigni, han vivido varios acontecimientos que fueron coronando la labor desarrollada, a nivel empresarial, dirigencial y honorario.

Entre los numerosos hitos empresariales, cabe destacar la construcción de la nueva planta en la vecina localidad de Piñero, en un principio de 1000m2 en el año 1975, además el cambio tecnológico realizado ese mismo año, que permitió incorporar nuevas máquinas automáticas. Cinco años más tarde, en 1980, se amplió la planta multiplicando su superficie hasta los 3500m2. En 1990 llegaría el control numérico computarizado y una nueva ampliación de planta productiva a 6000m2, que en 1996 alcanzó los 9000m2.

Más tarde, durante 2006, Reno renovó la tecnología de la planta, ingresando la automatización. Dos años después, adquirió el campo lindero a la fábrica de cerca de 17 hectáreas para futuras ampliaciones. Hace apenas dos años, la planta de Amoblamientos Reno alcanzó los 10.000m2.

También en el año 2011 puso en marcha una nueva planta de producción, en este caso para fabricar placares.

Reno también sintió en mucho momentos de su vida la necesidad de participar activamente en actividades institucionales y sociales, es por eso que cuando tenía 27 años fundó junto a otros amigos la (C.C.R.A) Caja de Créditos Regional Álvarez, más adelante también fundó la mutual de socios S.F.C., luego el cablehogar y también ocupó la presidentcia del club. Luego fue Presidente de la (DAT) Dirección de Asesoramiento Técnico de la provincia de Santa Fe y posteriormente fue secretario de industria de la misma provincia, también fundador de (A.D.R.R.) Agencia de Desarrollo Regional Rosario y en su vida institucional fue consejero de la cámara de comercio italiana y luego asesor de presidencia, fue vicepresidente de la cámara de la madera de Cañada de Gomez y en la actualidad ocupa la presidencia de (F.E.G.C.O.I.) Federación Gremial de Comercio e Industria de Rosario.

Todo este trabajo le valió el reconocimiento de sus pares y de la sociedad, por eso entre otras cosas recibió de manos del entonces presidente de la república, Dr. Fernando De La Rua el premio “Carlos Pellegrini” máximo galardón otorgado a la industria nacional y además obtuvo el precio al mérito industrial de Santa Fe.

Desde el año 2012 ostenta el título honorífico otorgado por gobierno italiano de “Cavaliere al Merito della Repubblica Italiana”.

Los valores y la filosofía de Reno

Sorprende leer las bases fundacionales que Reno escribió en 1956, cuando la empresa todavía no era más que un proyecto incipiente. Por entonces, la filosofía que se planteaba tanto para clientes, accionistas y recursos humanos, mostraba gran visión de futuro y compromiso con los valores empresariales.

El texto “Filosofía de Reno” en vigencia desde su fundación, sienta las bases que siguió la firma, entre ellas el respeto por el cliente, “lograr satisfacciones mutuas y tener claro que la relación comercial es beneficio para las partes”; por la necesidad de modernizarse “siempre hay que volcarse a la reinversión en tecnología, tanto en máquinas como en capacitación y no olvidar que cada empresa tiene tres premisas fundamentales: satisfacer al cliente, lograr el bienestar de su gente y ganar dinero”.

Además, traza el camino de la política de recursos humanos, solicitando ciertos valores “debemos contar con recursos humanos cuyas características personales destaquen por su honestidad, humildad, dedicación al trabajo”. Además, el texto requiere “pasión por lo que se hace” y destaca la necesidad de sentir orgullo por la empresa.

Reno es ante todo, una estructura de valores y principios, dotados por su fundador, y puestos al servicio de una empresa, comprometida por el largo plazo, la calidad y el compromiso con la excelencia.

El presente fragmento ha sido extraído del segundo volumen del libro «Pioneras Presentes: el espíritu empresarial que hace grande a Rosario», publicado por Fundación Libertad en el año 2013.