Por: Dr. Antonio I. Margariti

ALEMANIA 1945/48.

Cuando terminó la IIª Guerra Mundial, hace 75 años, Alemania estaba devastada. Su territorio dividido por cuatro ejércitos de ocupación: soviéticos, americanos, británicos y franceses. La capital, bloqueada y fraccionada en sectores que fueron aislados por el Muro de Berlín, un infranqueable paredón de acero, cemento, concertinas, minas caza bobos y francotiradores.

Entre muertos en combates y por graves heridas, se contaron 3.253.000 soldados. La población civil sufrió 2.457.000 bajas por bombardeos en áreas urbanas. En los gulags de Siberia fallecieron 376.000 prisioneros y en campos de concentración rusos quedaron 2.100.000 soldados. Como si no fuera poco, 12.000.000 de alemanes, perseguidos por el ejército rojo, huyeron de sus hogares en los Sudetes, Polonia, Prusia, Pomerania y Silesia, llevando un pequeño equipaje. Una catástrofe humana.

El 52% de las viviendas estaban convertidas en escombros. La mayoría de las plantas industriales y locales comerciales en ruinas. Las 1.450 mejores industrias tecnológicas, salvadas de bombardeos enemigos, fueron desmanteladas y trasladadas a los países vencedores, incluyendo el centro de tecnología espacial de Peenemünde.

Los ultrasecretos operativos “Paperclips” y “Overcast” rastrearon, detuvieron y trasladaron a EE.UU. más de 700 científicos alemanes especializados en medicina, bioquímica, combustibles sintéticos, cohetería, electrónica, aeronáutica, química, física nuclear y armas navales.

En el territorio alemán sólo quedaron niños, adolescentes y ancianos desamparados. Las ancianas y mujeres mayores debieron trabajar de sol a sol, limpiando escombros de las calles, los caminos y las autopistas.

El alimento escaseaba. La población recibía mínimas calorías con cupones de racionamiento. La hambruna desató enfermedades e infecciones respiratorias que afectaban a sobrevivientes en estado de debilidad y desnutrición.

La economía estaba hecha añicos. Los únicos medios de intercambio eran el trueque o las cajetillas de Lucky Strike, Camel, Morris y Chesterfield que fungían como moneda. Se estaba cumpliendo el plan Morgenthau del presidente Franklin D. Roosevelt: “haremos de Alemania un campo para sembrar patatas, las fuerzas armadas tendrán absolutamente prohibido llevar a cabo cualquier medida de rehabilitación económica o industrial de Alemania ” (Circular punitiva JCS 1067) .

Uno los más lúcidos alemanes de la época Ludwig W.Erhard, que fuera ministro de economía, declaraba “La herencia que recibimos es terrible: un satírico aborto de inmundicias, un país desplomado y en escombros, un caos total, una Alemania sin honor”.

El jefe del ejército americano de ocupación Gral. Lucius D. Clay y su asesor civil Dr.Lewis W. Douglas, alarmados por la amenaza expansionista del ejército rojo, expresaron “Esta directiva JCS 1067 ha sido redactada por idiotas económicos. No tiene ningún sentido prohibir a los técnicos y trabajadores más hábiles de Europa, producir tanto como puedan para un continente que carece de todo. Sólo hay un camino para la recuperación europea: producir, producir y producir. No se puede recuperar la producción europea sin que Alemania sea el principal contribuyente de tal productividad”.

Por ello redactaron la contraorden que establecía:“las Fuerzas Armadas americanas deben permitir y estimular la urgente reconstrucción económica de una estable y productiva Alemania” (Circular JCS 1779).

ORDEN JURÍDICO

Las decisiones adoptadas en la Conferencia de Postdam por Stalin, Churchill, Truman y Attle establecieron la nulidad absoluta de las leyes dictadas por el III Reich y además, constituyeron un Consejo Aliado de Control.

Prontamente los representantes de la Unión Soviética y Francia se opusieron a desarrollar una política común con los demás aliados y se negaron a aprobar la creación de instituciones administrativas y económicas dirigidas por alemanes.

Sin embargo, aprovecharon la ocupación de sus zonas, para sacar bienes y plantas industriales destinados a reconstruir sus propios países. Al final, Rusia se separó de la alianza y constituyó una zona de exclusivo control. En cambio Francia se acopló a las decisiones de Gran Bretaña y Estados Unidos.

En estas condiciones de discordia, los gobernadores militares americanos e ingleses y luego franceses, anunciaron la unión económica entre todas sus regiones, estableciendo un Consejo Económico electo por los parlamentos regionales, un Comité Ejecutivo de ocho miembros y cinco Administraciones específicas que funcionaban como ministerios: 1.Economía y Finanzas, 2.Transporte, 3.Correos y Comunicaciones, 4.Bosques, 5.Alimentos y Agricultura, todas dirigidas por ciudadanos alemanes que inspiraban confianza, seguridad, idoneidad y talento.

Como puede suponerse, las disposiciones de estos organismos no podían estar en contradicción con lo dispuesto por el Consejo Aliado de Control.

Finalmente y con aprobación de autoridades militares, se designaron jueces de primera instancia de prestigio reconocido y se supervisaron sus sentencias. Los únicos impuestos que podían recaudarse eran: a) Impuestos de Aduana, b) Impuesto al Consumo, b) Tarifas de Correos, Ferrocarriles, Transporte acuático y Camiones, c) Derechos de patentes, marcas y copyrights.

Así fue como en 1948 designaron un Director de Administración y Economía: Ludwig Erhard, reconocido economista; mientras que Konrad Adenauer, ex alcalde de Colonia, era nombrado Canciller, con el voto opositor del partido Socialdemócrata.

Paralelamente los aliados impusieron una nueva constitución, supervisada por el mando militar, la cual por pedido del canciller Konrad Adenauer, no se denominó “Constitución” sino “Ley fundamental de la República Federal Alemana”.

Sus características más importantes fueron: a) prohibir Decretos de necesidad y urgencia, b) disponer que la Dignidad humana sea intangible y c) obligar a todos los poderes del Estado respetar y proteger el matrimonio y la familia.

Luego, la Ley fundamental -que sigue rigiendo- estableció estas libertades: a) libertad de acción humana en todas sus manifestaciones, b) libertad religiosa, c) libertad de opinión y comunicación, d) igualdad frente a la ley, e) libertad de reunión y asociación, f) libertad de circulación y residencia, g) libertad de profesión y h) inviolabilidad del domicilio y de la propiedad privada.

ORDEN ECONÓMICO

Como puede imaginarse, entre 1945 y 1948 la situación era caótica. La actividad económica estaba paralizada y los gobiernos de ocupación, tenían estas preocupaciones: 1° crítica situación de los Bancos y el repudio de la moneda, 2° el desabastecimiento de productos esenciales y desaliento en la producción de alimentos y fármacos, 3° la imposibilidad de que los hogares y las empresas privadas pudiesen llevar adelante su plan económico con regulaciones y burocracia.

Por ello encargaron a un grupo de expertos, dirigidos por Walter Eucken, la confección de un plan antiinflacionario. Estaban vinculados con la Universidad de Friburgo en Brisgovia y eran juristas, economistas, historiadores, hacendistas, teólogos, científicos y expertos en teoría de expectativas: Franz Böhm, Hans Großmann-Doerth, Wilhelm Röpke, Friedrich von Hayek, Heinrich von Stackelberg, Joseph Höffner, Alfred Müller Armack, Alexander Rüstow,  Friedrich Lutz y Leonhard Miksch.

El trabajo de estos científicos demandó 10 semanas y fue enviado al general Lucius D. Clay gobernador militar de la zona americana. La propuesta se titulaba “Plan para la liquidación de las finanzas de guerra, estabilidad monetaria y renacimiento de Alemania”.

Los representantes aliados (generales Lucius Clay, Jean de Lattre de Tassigny, mariscales Bernard Montgomery y Georgy Zhúkov)) realizaron numerosas reuniones con sus asesores para examinarlo. El representante soviético se opuso obtusamente a la reforma monetaria y a la libertad de mercados.

Al mismo tiempo, en EE.UU, los republicanos conquistaban la mayoría en ambas cámaras y denunciaban la existencia de una red de espías soviéticos dentro del gobierno norteamericano. Esto produjo una crisis y obligó a Harry S. Truman a despedirlos modificando las complacientes relaciones con el gobierno comunista.

Varios de estos influyentes espías se suicidaron o murieron como consecuencia de las denuncias como Harry Dexter White (que fue creador del FMI), Alger Hiss (principal asesor de Roosevelt) y Withaker Chamber (presidente-organizador de las ONU).

Simultáneamente, los soviéticos rechazaron el Plan Marshall e hicieron correr la versión de que iban a hacer su propia reforma socialista para lo cual estarían imprimiendo nuevos billetes en Leipzig. Finalmente rompieron las relaciones y abandonaron el Consejo Aliado de Control. Esas circunstancias dejaron las manos libres a los militares aliados y a los científicos alemanes que habían preparado el Plan de Estabilidad y Recuperación.

Pero, las dificultades no terminaron con el retiro comunista. También existía una dura oposición interna. En Alemania el partido Socialista SPD, que tenía gran predicamento por su oposición al antiguo régimen, declaraba que era necesario “empoderar al Estado estableciendo una economía socialista que funcionara mediante una Planificación centralizada de la producción y el consumo”.

Los sindicatos alemanes, influenciados por la dirigencia socialista exigieron “la instauración de una Economia Planificada y Dirigida por el Estado”.

Hasta la propia Democracia Cristiana señalaba que “en las actuales circunstancias, la planificación y el mayor poder del Estado en economía eran indispensables por un largo período, si bien reconocemos los peligros del surgimiento de un crudo capitalismo de Estado para la libertad política y económica de la gente”.

Muy escasos dirigentes políticos apoyaban la idea de que “las necesidades de la población serían mejor satisfechas por medio de un sistema que incentive la producción mediante la libre iniciativa privada y elimine el poder económico de una burocracia paralizante y retrógrada”.

Dentro de esta tempestad política, sobresalió la actitud enérgica y convincente del ministro de economía Ludwig Erhard quien declaró “Nosotros rechazamos el Estado omnipotente y el control total de la ciudadanía por el Gobierno. Porque esta tutela crea una dependencia que sólo produce súbditos o siervos, pero forzosamente mata la libre iniciativa ciudadana. La auto enajenación de renunciar a la responsabilidad individual paraliza la voluntad y provoca la pérdida de rendimiento económico en el pueblo”.

SITUACIÓN ECONÓMICA PREVIA A LA REFORMA

La guerra mundial había obrado peor que la actual pandemia. Obligaba a la gente a guarecerse en sus hogares y refugiarse contra ataques aéreos paralizando toda actividad económica destinada a usos civiles. Sólo se trabajaba en la producción militar y así se salvaron las “fábricas Todt” que eran complejos fabriles subterráneos construidos debajo de las montañas a prueba de bombardeos.

Al terminar la guerra, la mayoría de la población alemana vivía en precarios campamentos porque los bombardeos habían destruido sus viviendas. La situación fue analizada oficialmente y pudieron evaluar la decadencia económica producida por esa cuarentena militar. Con su trabajo, en 1948 los alemanes podían comprar un traje cada 40 años, una camisa cada 10 años, un plato de porcelana cada 7 años y un cepillo de dientes cada 5 años. Compárese esta situación con la existente en nuestro país después de la pandemia de corona virus y se verá cuánto peor estaban ellos.

La oferta de mano de obra se había deteriorado al extremo porque los mejores obreros y especialistas o eran soldados y habían muerto, o eran operarios y habían desaparecidos en los bombardeos de sus empresas. La situación en medianas y grandes ciudades se había agravado además por la migración de quienes huían del Este dominado por los rusos.

Esta misma población, estimada en 12 millones de personas, era altamente calificada y estaba dispuesta a trabajar duramente, comenzando a producir tan pronto como les ofrecieran las mínimas condiciones e incentivos para hacerlo.

Pese a todo, la destrucción material del país no fue la única causa de la extrema pobreza, ni de la caída de la producción o de la imparable inflación. Otros fueron los motivos de esa decadencia y parálisis:

a) una economía ahogada por controles, regulaciones y reglamentos que no sólo habían sido dispuestos por el gobierno del III Reich sino agravados con las reglamentaciones y controles de los ejércitos de ocupación. Después de la guerra no sólo se prohibieron la fabricación de armamentos, industria naviera y aviación sino también la elaboración de engranajes, maquinarias, herramientas, tractores, automóviles, hierro, aluminio y cemento. El comercio había colapsado y las exportaciones tradicionales de productos industriales no podían hacerse porque las plantas que las producían, estaban destruidas.

b) como consecuencia de los controles de precios y el racionamiento, los precios estaban congelados, pero la población no podía comprar nada y la escasez era el resultado inevitable de la inflación reprimida.

c) mientras tanto y para pagar los gastos de ocupación, a los viejos impuestos del III Reich se sumaron los nuevos impuestos de las fuerzas de ocupación, tan elevados que se transformaban en confiscatorios. La única forma de sobrevivir consistía en trabajar, producir y vender en negro. Evadir los impuestos de los ejércitos ocupantes se convirtió en un inalienable derecho humano.

d) sólo los mercados clandestinos, llamados estraperlos, se mantenían activos, permitiendo una vida miserable que si bien no estaba deseada, era la única posible.

e) los otros elementos que caracterizaron la economía alemana después de salir del espectro de la guerra eran los siguientes: pobreza de la clase media, confiscación de grandes fortunas empresarias por las autoridades militares Krupp, Thyssen, Bosch, Bayer, Hugo Boss, Heinkel, Quandt, Porsche, Siemens, Basf, Hoestch; inmigración forzada de refugiados y regulaciones absurdas y controles de la policía militar que paralizaban la iniciativa privada.

f) había un exceso de dinero con inflación reprimida en los precios oficiales y con inflación abierta en mercados negros, lo cual generaba una angustiosa distorsión de precios relativos y faltante de productos y mercaderías.

Esta agónica situación motivó al ministro de economía Ludwig Erhard a realizar la Reforma económica y monetaria que habían aconsejado los científicos de la Universidad de Friburgo, Walter Eucken y su gente.

Erhard esperó hasta el día en que los oficiales de ocupación británicos, americanos y franceses se fueron de vacaciones veraniegas. Entonces, el domingo 20 de junio de 1948, utilizando los plenos poderes que le habían concedido, por radiofonía lanzó el famoso paquete de Reforma económica y monetaria, implantando el empoderamiento del mercado, es decir el predominio de la población, la limitación del poder del Estado y la certeza de una moneda neutral que no pueda ser prostituida ni manipulada por emisión ni por especulación financiera del carry trade.

Después del anuncio oficial, el ministro Erhard recibió un llamado urgente del general Lucius D. Clay quien le dijo: “¿Qué ha hecho ministro? mis asesores económicos me dicen que su plan no puede andar”. A lo que el hábil profesor le contestó: “No se preocupe mi general, mis consejeros políticos también me dicen lo mismo”. Esta confidencia fue mencionada por el propio Erhard en una visita a la Argentina acompañado por el ing° Álvaro Alsogaray.

La reforma consistió en la destrucción total de la vieja moneda el RM (Reichsmark), su reemplazo por una nueva moneda el DM (Deutschesmark), la drástica reducción del gasto público, la prohibición penal de incurrir en déficit de presupuesto, la eliminación de los controles de precios, el fin del racionamiento y la apertura de la economía a pesar de las maniobras de empresarios cortesanos.

Simultáneamente con esta decisión alemana, que conmocionó al mundo, el Reino Unido de Gran Bretaña adoptó exactamente la ideología contrapuesta a la reforma alemana. El gobierno socialista del líder laborista Clement Attle dispuso aplicar el plan elaborado en 1942 por John M.Keynes y William Beveridge, de la Fabian Society, consistente en “el empoderamiento del Estado; la nacionalización de los depósitos bancarios; la estatización de la minería, los ferrocarriles, las líneas aéreas, el gas, la energía eléctrica, el petróleo, la siderurgia y la actividad médico sanitaria; el monopolio del sindicalismo gremial; la redistribución del ingreso y el predominio absoluto de la política.

LEYES PARA EL RENACIMIENTO DE ALEMANIA.

A continuación, analizaremos las medidas que rescataron el orden social de la Libertad, salvaron a Alemania y al mundo libre, impidiendo que la ideología de empoderar al Estado hubiese conducido al triunfo final del socialismo marxista-leninista que predominaba en Moscú.

Posteriormente, la Gran Bretaña laborista se hundió en una decadencia que duró 34 años, desde 1945 a 1979, y el Imperio soviético del socialismo real se desplomó en diciembre de 1991 después de 75 años de cruenta duración.

1° LEY DE SEGURIDAD (Wachrungsgesestz)

Esta ley dispuso la eliminación de viejos privilegios que no podían pagarse y de prerrogativas disimuladas bajo el término “derechos adquiridos”. Se condonaron todas las deudas del pasado tanto de la población entre sí, como de las personas y las empresas para con el Gobierno. La vieja moneda del Reichsmark se consideró caduca y debió canjearse para recibir los nuevos billetes.

El canje no fue pari passu, sino que a cada ciudadano (niño, joven o adulto) se le asignó una cuota per cápita de 60 DM igual para todo el mundo, a cobrar en dos tramos: uno inmediato de 40 DM a partir del 20 de junio 1948 y otros 20 DM en los meses siguientes. Las empresas recibieron una cierta cantidad de Deutschsmark por obrero y empleado, registrado o en negro, a fin de permitirles funcionar sin daño ni endeudamiento alguno.

Los nuevos billetes habían sido impresos secretamente en EE.UU. y llegaron a Alemania entre febrero y abril 1948, siendo depositados en el antiguo edificio del Reichsbank.

La operación fue mantenida en secreto y los billetes no contenían el nombre de la autoridad emisora, ni lugar de emisión, ni firma alguna. Se habían impreso sólo con la palabra Banknote y el año de emisión.

Cada Banco central regional era el encargado de suministrar a los gobiernos de los Länders y a las reparticiones oficiales una cantidad de Deutschmark equivalentes a la sexta parte de los ingresos obtenidos entre octubre 1947 y marzo 1948, con la advertencia que no habría más remesas.

Lo mismo ocurrió con la doceava parte de los ingresos de las empresas de correos y ferrocarriles, que eran de propiedad estatal.

La reforma permitió reducir en forma cuantiosa la oferta monetaria. En menos de una semana los precios y salarios se ajustaron fuertemente a la baja. La circulación de 144,5 mil millones de Reichsmark quedó convertida en tan sólo 12,8 mil millones de Deutschsmark. A partir de allí la oferta monetaria sólo aumentó anualmente el 3 % y no podía asignarse al Gobierno como préstamo ni como anticipo de recaudación. Los títulos públicos se anularon sin derecho a reintegro.Desde ese momento, hasta el día de hoy, la palabra “Bonus” como sinónimo de título público, sigue siendo considerada maldita para los alemanes, como la especulación financiera. Pero la inflación quedó liquidada para
siempre.

2° LEY DE EMISION (Emissionsgesetz)

Esta segunda ley concedió al Bank Deutscher Länder el derecho exclusivo de emitir moneda para las tres zonas de aplicación de la reforma monetaria (americana, británica y francesa). Se definió clara y contundentemente que la circulación de billetes y monedas no debían superar la cantidad de 10,0 mil millones siendo las autoridades bancarias responsables penalmente de cumplir esta obligación.

3° LEY DE CONVERSIÓN (Umstellungsgesetz)

La tercera ley fue una ley de limpieza de toda bazofia o impureza financiera especulativa acumulada durante años. Se estableció, como regla obligatoria que los saldos bancarios de la vieja moneda, resultantes de declaraciones juradas, se convirtieran en nueva moneda en la proporción de 1 DM = 10 RM. El 50% se depositaba en una cuenta de libre disponibilidad y el resto quedaba bloqueado en otra cuenta regida por disposiciones especiales.

En octubre 1948 se tomó la drástica decisión de eliminar el 70% de los saldos bloqueados porque la economía estaba funcionando muy bien y su liberación podía causar un fuerte aumento de precios con peligro de inflación. Tales criterios se mantuvieron incólumes hasta la presente pandemia del coronavirus.

Esta misma ley de conversión, dispuso la anulación, a partir de julio 1948, de los saldos pertenecientes a todas las entidades financieras como forma de liquidar el espectro especulativo monetario.

Lo mismo se hizo con todos los saldos de las reparticiones estatales, gobiernos regionales, provinciales y municipales, el correo, los ferrocarriles y el comercio exterior incluyendo empresas públicas sin personería jurídica. También se anularon los saldos disponibles por las fuerzas extranjeras de ocupación, para evitar la tentación de incrementar el gasto público o el gasto de ocupación militar.

Del mismo modo se condonaron sin derecho a reclamo alguno las deudas de los organismos públicos y fuerzas armadas y también las deudas que los contratistas y proveedores del Estado habían contraído con proveedores para obtener insumos y productos utilizados en el cumplimiento de tales prestaciones.

Las obligaciones legales que quedaban pendientes se reconvirtieron de tal forma que el deudor pagaba al acreedor sólo 1 DM por cada 10 RM de la deuda original.

4° LEY DE REDUCCION DEL GASTO PÚBLICO (Ausgabenredduzierunggesetz)

Esta ley introdujo fundamentales cambios en el régimen laboral de los empleados y funcionarios públicos, muchos de los cuales era militantes de antiguas organizaciones vinculadas con el régimen derrotado.

Dispuso que todas las contrataciones anteriores a junio de 1948 pudieran ser rescindidas a partir de septiembre del mismo año, con un preaviso de seis semanas. Además cuando el salario era superior a 800 RM el contrato podía rescindirse con cuatro semanas de preaviso. Esta disposición se adoptó para asegurar la estabilidad de la nueva moneda y el equilibrio presupuestario del sector público.

5° PROHIBICION DEL DÉFICIT FISCAL (Defizitverbotgesetz)

La disposición, contenida en la ley de reforma monetaria prohibió a todas las instituciones, oficinas y reparticiones del Estado incurrir en déficit. El texto establece “Los gastos de sector público no deben superar sus ingresos ordinarios. La obtención de ingresos mediante endeudamiento sólo está permitida en casos que corresponda a anticipos de ingresos futuros y ciertos en el mismo ejercicio. Los funcionarios que ordenen, autoricen, liquiden o paguen este exceso de gastos serán responsables del mismo. El gobierno militar se reserva el derecho de intervenir si ocurriese un incumplimiento de este principio fiscal.”

6° ELIMINACION DEL CONTROL DE PRECIOS (Eliminerungspreiskontrolle)

Esta ley entró en vigencia el 24 de junio de 1948 y eliminó el racionamiento, los precios máximos y los controles de precios a partir de la entrada en vigencia de la nueva moneda, el DM.

ÉXITOS ECONÓMICOS Y SOCIALES.

Como lo señalan documentos testimoniales de esa época y unos indispensables libros que describen minuciosamente lo que ocurrió en Alemania (*) a la semana de haberse dispuesto esta Reforma, la vida económica comenzó a renacer.

Cambió al ánimo de la gente. Comprendieron que ya no estaban sometidos al Estado ni a los ejércitos de ocupación. Que cada uno podía construir su propio destino.

Se reconstruyeron los comercios y se repusieron las vidrieras destruídas. Reaparecieron mercaderías que sólo podían conseguirse en el estraperlo o mercados clandestinos. Se inició la puja de precios porque había poca moneda y nadie tenía mucho más que otros.

Con precios reducidos los alemanes pudieron comprarse ropas nuevas y artículos antes inexistentes como agujas de coser, hojitas de afeitar, vasos comunes, lámparas eléctricas, agua de colonia, lápices y tinta para lapiceras.

De a poco volvieron a venderse cochecitos para bebés, bicicletas, cámaras fotográficas, motonetas y los simpáticos micro coches Isetta, Heinkel, Messerchmitt, y Goggo diseñados y construidos con sobrantes de cabinas de aviones militares.

Los precios bajaban por la libre competencia, sin controles del Estado, junto con la apertura al comercio exterior, sin trabas ni exageradas tasas aduaneras. Se produjo una oferta tan abundante que asombró a los propios alemanes y a los jefes militares de los ejércitos de ocupación. No esperaban una recuperación tan inmediata.

Como ahora la población disponía de una moneda que el Estado no podía falsear con emisiones espurias, la cotización del DM se consolidó mejorando permanentemente. Los alemanes empezaron a ahorrar después de muchísimos años de inflación y penurias.

Junto con el aumento de las cuentas de ahorro se crearon numerosas empresas comerciales, industriales y artesanas, denominadas mittelstand, consistentes en Pymes pero con una cultura corporativa de largo plazo y dotadas de la mejor tecnología (normas DIN). Hoy hay más de 4.000.000 de mittelstand y forman el basamento pétreo del progreso alemán. Estas empresas empezaron a contratar al personal que antes vivía del Estado.

Entre 1948 y 1952, las inversiones privadas productivas crecieron del 3% al 28% con un PBI creciente y se mantuvieron luego en esa cifra. Como los trabajadores disponían cada vez de más y mejores instalaciones, maquinarias y herramientas, la productividad física por hora trabajada aumentó del 5% al 16% semestral respecto del semestre anterior.

El paso del encierro, la inactividad y el silencio a la apertura, el bullicio y el trabajo crearon las condiciones de bienestar para todos. Este fenómeno social no era algo que sólo constaba en las minuciosas estadísticas germanas sino que podía verse y palparse en las calles de todas las ciudades, pueblos, regiones y Länder de Alemania occidental. Contrastaba brutalmente con la miseria, el espionaje, el miedo y la desesperanza impuestos por la Stasi en la Alemania oriental o Alemania comunista. Durante 43 años, desde 1948 a 1991 este fenómeno, que protagonizaron los mismos alemanes sometidos a distintos regímenes, fue un espectáculo digno de admiración porque mostraba el éxito del Orden de la libertad contra el fracaso del Dirigismo totalitario igualitario.

En sólo cuatro años, un país asolado por la guerra más feroz que haya visto la humanidad pasó de la destrucción moral y material a transformarse en una gran potencia económica y se convirtió en la locomotora que arrastra la economía de la Unión Eropea.

El milagro alemán fue una hazaña en la que la por inspiración divina, un pequeño grupo de académicos y estadistas, hombres inteligentes e influyentes se unieron para diseñara y ejecutar el Plan que salvó la cultura y la economía del país. El milagro se consolidó en un proceso histórico que logró hacer arrancar a Alemania con tesón, orden e inteligencia del pueblo junto con la capacidad intelectual y la honestidad de sus dirigentes políticos. El éxito fue consecuencia del esfuerzo honrado de un pueblo que reconquistó la posibilidad de emplear su iniciativa y energías sin que el resultado de ese esfuerzo fuera confiscado con impuestos o inflación.

75 años después de este extenso milagro, en plena pandemia del coronavirus, los alemanes siguen manteniendo el mismo espíritu, idéntica disciplina, un envidiable orden social y similares resultados bajo el liderazgo [führung] de Angela Merkel, sucesora de las virtudes y los valores de sus grandes dirigentes: Konrad Adenauer, Ludwig Erhard, Franz Josef Strauss, Kurt Kiesinger,  Willy Brandt, Helmuth Kohl y Wolfgang Schäuble.

ANEXO I: ESQUEMA DE PRINCIPIOS.

Aquí reproducimos el esquema del Plan de Ordenamiento Económico para el Renacimiento de Alemania, confeccionado por Walter Eucken en la escuela Ordo de Friburgo.

A la izquierda está el diagrama en alemán, compuesto por los 7 principios constituyentes (círculo grisado) y los 4 principios reguladores (en las esquinas). A la derecha está su traducción al español.

Estas reglas deben ser respetadas, sin excepción alguna, en toda la legislación jurídica y económica: leyes, decretos, decretos reglamentarios, resoluciones, disposiciones y reglamentos sociales, laborales, económicos, financieros, bancarios, del seguro, cambiarios, aduaneros, presupuestarios e impositivos.

PRINCIPIOS CONSTITUYENTES Y REGULADORES

  1. SISTEMA DE PRECIOS LIBRES,
  2. MERCADOS ABIERTOS,
  3. POLITICA ECONÓMICA DURADERA,
  4. POPIEDAD PRIVADA,
  5. RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL,
  6. PRIORIZAR MONEDA ESTABLE,
  7. LIBERTAD PARA CONTRATAR Y ELEGIR.
  8. VIGILAR EL PODER DE MONOPOLIOS,
  9. NO MANOSEAR LOS INGRESOS,
  10. CORREGIR LOS EFECTOS EXTERNOS,
  11. PREVENIR FALLAS DE ABASTECIMIENTO.

ANEXO II: DECLARACIÓN DE INTENCIONES

Este documento ha sido preparado con sumo cuidado y precisión. Intenta demostrar, a los ciudadanos inteligentes, que nuestro país no encuentra solución a su infortunio porque desde hace 74 años predomina, en forma excluyente, una ideología económica denominada keynesianismo.

Esa errónea doctrina económica estimula el consumo mediante el gasto público sin preocuparse por la producción. Las consecuencias de este enredo son harto conocidas: despilfarro de recursos, déficit presupuestario, inflación galopante, endeudamiento del Estado y aumento de impuestos.

El gasto público, sin límites legales, satisface la vanidad de los políticos porque les otorga la sensación de un poder soberano que carecen en la vida civil plagada de estrecheces. Pero además, les dispensa una aureola de impunidad que termina siendo efectiva por el contubernio con los jueces. No hay nada más tentador para el ser humano que gozar del poder sin riesgo alguno. Se sienten superiores.

La ideología keynesiana se inculca como pensamiento dominante en las carreras de derecho, sociología y ciencias económicas de todas las universidades oficiales, otras privadas y algunas pontificias.

Con este adoctrinamiento, nuestra clase dirigente, menosprecia otros enfoques más sensatos, dignos y efectivos: la Escuela monetaria de Chicago, la Escuela del Public Choice, la Escuela Austríaca de Viena y la Escuela Ordo de Friburgo.

Dos son los motivos de este desdén intelectual. El primero, porque para entender una visión distinta al keynesianismo es necesario hacer un esfuerzo intelectual de estudio, lectura y comprensión de textos que no están dispuestos a acometer. El segundo, porque intuyen con astucia que la aplicación de enfoques económicamente austeros y sobrios acabarían para siempre con el hábito de engañar al pueblo, de lograr el voto con falsas promesas y de llenar los cuadros presupuestarios con cuanto militante sea útil para prolongar la estadía en el gobierno.

En la confección de este informe, hemos utilizado información, datos y documentación de primera mano obtenida en los libros mencionados en el Anexo III. Pero además cuenta el recuerdo personal del autor que tenía entre 14 y 17 años cuando estos sucesos ocurrían. Fue tan vívida la impresión que le causaron los mismos, que en forma ininterrumpida inició su estudio y la recolección de antecedentes bibliográficos sobre este crucial tema.

El propósito perseguido no es otro que demostrar la falacia con que se anuncian ciertos eslogans políticos: 1° que “el mundo será distinto después de la pandemia”; 2° que “nunca la humanidad se encontró con un problema semejante”; 3° que “sólo empoderando al Estado se podrá edificar un mundo mejor”; 4° que “quien comete delitos en realidad es víctima de una sociedad egoísta”; 5° que “no debe distinguirse a los mejores, ni premiar a los meritorios, ni estimular a los laboriosos” porque, de este modo 6° se discrimina a los menos aptos y se impide el ideal de la igualdad”.

Pero ocurre que éstas son palabras huecas y vacías. Meros placebos para suministran falsas esperanzas mientras que quienes gobiernan tratan de mantenerse en el poder engolosinados con su vacuidad.